La sensación de exterioridad de mi espíritu y mi sistema sensorial se ha postrado en la yema de mis dedos. Todo lo que antes era claridad ahora es sólo un punto más en la pared de mis recuerdos. Salir de mi, dejar de ser yo y convertirme en algo que nunca supe, que nunca sabré, que quizás, esté escondido bajo mi párpado y ahora que está a punto de tomar el control no se puede detener, no sabe que quiere, sólo canta, brinca, baila, danza, danza con la sombra de tus ojos y el olor de tu cabello. Danza sin parar, danza libre, danza al compás de los latidos de mi corazón. Tus ojos, pistolas que me hielan la sangre, que me paran los latidos y, a su parpadeo, hacen explotar mi corazón en un latido arrítmico, similar al aleteo de un colibrí. Me miran, se postran en mis ojos, absorbo cada detalle, cada recuerdo que en ellos está grabado, los ríos de lágrimas secas, lagunas tristes, mares felices; inclusive, ese sendero que no se ha atrevido a aparecer. Lo memorizo, al final decaigo. Lo que fui ya no soy, ya no eres, ya no somos, sólo soy un cuerpo vacío en un el panal del olvido y, los recuerdos; zumbando y acumulándose para explotar. Quiero anclarme a tu risa, a tus ojos, a tu cuerpo, a tus labios. Labios que juegan conmigo, que susurran al viento palabras que no comprendo, palabras que no existen, palabras que no dices. Tus labios, solo yo y tus labios.
martes, 18 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
El arte de cagarla.
Si bien la humanidad la ha cagado desde sus inicios. Y, siempre está el imbécil que caga todo a su al rededor, aquel que tiene manos de estómago, torpe como únicamente él puede serlo, el sujeto que presionó el botón rojo por "accidente". Todos pensarán que es pura suerte, mala suerte la suya, está salado. Pero no. Existe todo un proceso mental para cagar las cosas, todo un arte para cagarla. Y, por lo general, es eso que más deseas lo que cagas, esos momentos que más añoras son en los que terminas haciendo el peor de los ridículos y cagándola.
Existe también el que cree que la caga, el que siempre está pensando en no cagar las cosas, el que hace las cosas, piensa y le da mil veces vueltas en su cabeza a los hechos pensando que la cagó y destrozó todo anhelo, sin darse cuenta que las cosas no son como él las imagina.
Cagadores, cagados y caguengues; Disfrutemos de nuestras cagadas, vivámoslas, aprendamos de ellas y, ¡procuremos ya no cagarla tanto!.
Existe también el que cree que la caga, el que siempre está pensando en no cagar las cosas, el que hace las cosas, piensa y le da mil veces vueltas en su cabeza a los hechos pensando que la cagó y destrozó todo anhelo, sin darse cuenta que las cosas no son como él las imagina.
Cagadores, cagados y caguengues; Disfrutemos de nuestras cagadas, vivámoslas, aprendamos de ellas y, ¡procuremos ya no cagarla tanto!.
jueves, 15 de abril de 2010
La realidad sin dormir.

¿Cuántas veces te has quedado sin dormir por darle vueltas a algo en tu cabeza?, ¿Cuántas sensaciones te han quitado el sueño y simplemente te mantienen viendo el techo?, ¿Qué te mantiene en vela?, ¿Qué -o en este caso quién- te roba el sueño por las noches? Cuántas preguntas relacionadas a lo mismo; el insomnio, el desvelo, la angustia o simplemente el deseo de no dormir. Una de las mejores cosas y también de las peores que te pueden pasar en la vida. Quitarte el sueño es una cualidad de esas personas o acciones que nos dan una alegría mezclada con tristeza y una pizca de melancolía. Tú cerebro suelta un coctel de hormonas que te mantiene drogado y en un estado de estupidez, y también puede soltar una bomba de angustias.
Cómo es posible que una acción tan simple como arañar tu espalda te quite el sueño, ¿cuánto poder le das a esa persona para que con una pequeña acción te mantenga dopado? Quizás no sea sólo la acción sino también el deseo que se tenga a esa acción.
La realidad sin dormir puede tener dos tipos de lentes, el primero el feliz, que aunque estés cansado te mantienes con una sonrisa de oreja a oreja en el día, y el triste, que es provocado por angustias, te mantiene ido, pensativo y hasta depresivo. En el primer caso el tiempo pasa muy rápido, en el segundo muy lento. En el primero ves el vaso medio lleno, en la segunda a veces ni ves el vaso. En el primero quieres sacar lo que llevas dentro, en el segundo no quieres que nadie se entere.
La realidad siempre está alterada por los sentidos y tú, ¿cómo la alteras?
Cómo es posible que una acción tan simple como arañar tu espalda te quite el sueño, ¿cuánto poder le das a esa persona para que con una pequeña acción te mantenga dopado? Quizás no sea sólo la acción sino también el deseo que se tenga a esa acción.
La realidad sin dormir puede tener dos tipos de lentes, el primero el feliz, que aunque estés cansado te mantienes con una sonrisa de oreja a oreja en el día, y el triste, que es provocado por angustias, te mantiene ido, pensativo y hasta depresivo. En el primer caso el tiempo pasa muy rápido, en el segundo muy lento. En el primero ves el vaso medio lleno, en la segunda a veces ni ves el vaso. En el primero quieres sacar lo que llevas dentro, en el segundo no quieres que nadie se entere.
La realidad siempre está alterada por los sentidos y tú, ¿cómo la alteras?
El tamaño sí importa.

La premisa de todo esto viene del falso -ahora verdadero- eufemismo de que el tamaño sí importa -por lo pronto no hablaré de temas fálicos, hablaré simplemente de el tamaño del cuerpo en general. Al estar en México donde la estatura promedio en los hombres es de 163 centímetros y en las mujeres es de 151 cm medir 190 centímetros puede llegar a ser complicado y a su vez divertido. Las complicaciones llegan a la hora de buscar ropa, la talla 38x34 en pantalones no es la más común que digamos, las playeras grandes y a veces las extra grandes tienden a venir reducidas y por lo general son muy malos los diseños, el calzado es otro problema tener un pie ancho y a su vez largo es difícil, calzar del 12.5 -32- limita demasiado la búsqueda de un calzado adecuado para la vida diaria.
Pese a todo lo malo que pueda tener salir del promedio en cuando a aspecto corporal se refiera, hay cosas buenas -sí serán muy sosas y algunas hasta absurdas pero buenas al fin-, como alcanzar la taza que está en el rincón, alcanzar las especias que están hasta arriba y al fondo de la alacena, matar un insecto volador que se fue al techo, levantar los plafones para ver que hay atrás de ellos, bajar las cortinas de un local, poder respirar -aunque a veces sean cabellos de personas que están delante de ti- y ver en los concierto, entre otras muchas cosas mensas que uno puede hacer. Esto último me lleva a una de las peores cosas del tamaño, estorbar; al estar con un grupo de personas las cuales son por lo general de baja estatura, hay que agacharse para escuchar, y a veces esto genera que las personas se sientan incómodas o que estorbes la pasadera de personas, cuando hay espacios reducidos para pasar los demás pueden a veces hacerse pequeños, inclusive pueden agacharse fácilmente, uno tiene que buscar una ruta alterna, en fin un montón de cosas absurdas y sin sentido sobre el tamaño.
A veces tiendo a maldecir mi tamaño, otras a bendecirlo, pero el común denominador es que siempre llego a estorbar al mundo a mi alrededor.
Pese a todo lo malo que pueda tener salir del promedio en cuando a aspecto corporal se refiera, hay cosas buenas -sí serán muy sosas y algunas hasta absurdas pero buenas al fin-, como alcanzar la taza que está en el rincón, alcanzar las especias que están hasta arriba y al fondo de la alacena, matar un insecto volador que se fue al techo, levantar los plafones para ver que hay atrás de ellos, bajar las cortinas de un local, poder respirar -aunque a veces sean cabellos de personas que están delante de ti- y ver en los concierto, entre otras muchas cosas mensas que uno puede hacer. Esto último me lleva a una de las peores cosas del tamaño, estorbar; al estar con un grupo de personas las cuales son por lo general de baja estatura, hay que agacharse para escuchar, y a veces esto genera que las personas se sientan incómodas o que estorbes la pasadera de personas, cuando hay espacios reducidos para pasar los demás pueden a veces hacerse pequeños, inclusive pueden agacharse fácilmente, uno tiene que buscar una ruta alterna, en fin un montón de cosas absurdas y sin sentido sobre el tamaño.
A veces tiendo a maldecir mi tamaño, otras a bendecirlo, pero el común denominador es que siempre llego a estorbar al mundo a mi alrededor.
sábado, 13 de marzo de 2010
Besos...
Existen los besos fríos, besos amargos, besos tibios, besos robados, besos dulces, besos ausentes, besos a la fuerza, besos de pico, besos metralla, besos mordidos, besos ideales, besos mortales, besos que otorgan vida y besos que salvan vidas. Besos de muerto, besos babosos, besos salados, besos borrachos, besos asquerosos, besos agridulces, besos deseados, besos picosos, besos fugaces, besos de despedida, besos leídos, besos electrónicos, besos escritos, besos animales, besos en los ojos, besos furtivos, besos guerreros y besos negros. También tenemos el beso francés, beso esquimal, beso payaso, beso de moza, beso en la frente y beso en la mano.
Me pregunto.
Me pregunto.
¿A qué sabrán tus besos?
jueves, 7 de enero de 2010
Dados vacíos de esperanza.
Ah carajo, maldito insomnio post-mortem de ilusión. Si de por sí odiaba el insomnio anterior de tener el Jesús en la boca por estar pensando en ti, en qué chingados podría pasarme, a sí, si tu supieras, en qué es lo que quiero que pase entre nosotros, en cómo interfiero las cosas... Estoy igual es más, peor, ahora ya lo sabes ahora no tiene sentido no nombrarte cuando sé que tú sabes ahora que siento, que quiero, que deseo de todo esto, estos problemas en los que estoy, esta sensación de felicidad y de vacío, de un vacío que no puedo llenar ahora si no sólo contigo, no creo estar cerca de agarrar un revolver y darme un tiro pero sí creo estar cerca de la locura, de no volver a dormir, de mantenerme en vela, de extrañarte día a día, de quererte ir a ver y aguantarme las ganas, de estar al borde del llanto sin que pueda llorar, sentir como mis ojos se llenan de lágrimas absurdamente mientras no sale ni una pinche gotita de alivio, nada, maldita carga que cargo, já que sandeces digo. ¿Por qué chingados estoy tan pinche clavado?, ¿Por qué no puedo ser sencillamente alguien menos "intenso" menos clavado, menos matado?
No sé, no puedo, no lloro, no duermo, sólo pienso en tu recuerdo, me mata lentamente pero me mantiene feliz.
Quiero fluir mas siento que no puedo, quiero ver a dónde me llevan mis actos, el primer paso ya está hecho, tiré los dados, sólo que no sé cuando pararán, cuando me dirán que el juego que estaba jugando no es en está mesa retírese o cuando gane el premio mayor... carajo odio hacer analogías de apuestas.
No sé, no puedo, no lloro, no duermo, sólo pienso en tu recuerdo, me mata lentamente pero me mantiene feliz.
Quiero fluir mas siento que no puedo, quiero ver a dónde me llevan mis actos, el primer paso ya está hecho, tiré los dados, sólo que no sé cuando pararán, cuando me dirán que el juego que estaba jugando no es en está mesa retírese o cuando gane el premio mayor... carajo odio hacer analogías de apuestas.
martes, 15 de diciembre de 2009
Conflicto.
Lo sombrío de dos vidas, de dos identidades, de dos deseos y a su vez, dos sentimientos encontrados, esto mis queridos y nulos lectores es lo que está en conflicto en mi mente, dos simples pensamientos que quieren sobrevivir ante la agonía de la paranoia de mi ser. Es raro, digo, yo sé que los tiempos han cambiado, que los sentimientos perduran, que las relaciones han tomado otros tintes más locos -ya me estoy escuchando como mis padres, inclusive mis abuelos- que ya casi nada es en serio y a su vez, si lo es, que el romanticismo ha muerto, que sigue vivo, que está dentro de nosotros.
Por esto yo he pensado que debí de nacer en la época de los charros, donde uno amaba a una mujer, y la perseguía por todo el mundo, se humillaba ante ella, y se la pasaba en una cantina bebiendo y, escuchando y componiendo música para arrancarse el alma y el corazón y dejarlo esa misma noche en una ventana para que a uno le hicieran caso.
Sí sé que suena muy descabellado hoy en día, pero, esa es una parte del conflicto, la otra parte, es la del deseo carnal, esa clase de amor que sólo alguien que busca lo mismo te lo puede dar, esa sensación de deseo que corroe tus entrañas y se arraiga en tu sexo -me caga usar esta definición para el pene o vagina pero me da flojera usar ambos en este momento- estos son mis dos conflictos.
Quiero algo contigo serio, duradero, inigualable, ejemplar, único. También quiero algo carnal, divertido, emocionante, volátil, ferviente pero no fugaz. Que conflictivo soy, y lo peor de todo, no tendré ni uno ni otro, sólo un deseo mental que está carcomiendo mi cerebro.
Si tan sólo pudiera estar en tu mente como tú en la mía.
Por esto yo he pensado que debí de nacer en la época de los charros, donde uno amaba a una mujer, y la perseguía por todo el mundo, se humillaba ante ella, y se la pasaba en una cantina bebiendo y, escuchando y componiendo música para arrancarse el alma y el corazón y dejarlo esa misma noche en una ventana para que a uno le hicieran caso.
Sí sé que suena muy descabellado hoy en día, pero, esa es una parte del conflicto, la otra parte, es la del deseo carnal, esa clase de amor que sólo alguien que busca lo mismo te lo puede dar, esa sensación de deseo que corroe tus entrañas y se arraiga en tu sexo -me caga usar esta definición para el pene o vagina pero me da flojera usar ambos en este momento- estos son mis dos conflictos.
Quiero algo contigo serio, duradero, inigualable, ejemplar, único. También quiero algo carnal, divertido, emocionante, volátil, ferviente pero no fugaz. Que conflictivo soy, y lo peor de todo, no tendré ni uno ni otro, sólo un deseo mental que está carcomiendo mi cerebro.
Si tan sólo pudiera estar en tu mente como tú en la mía.
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